Cómo trabajamos un proyecto de inteligencia artificial
No vendemos licencias de software genérico ni implementamos soluciones preconfiguradas. Cada proyecto empieza con una auditoría de datos que dura entre tres y cinco días laborables. Revisamos qué información tiene la empresa, en qué formato está, cuánto se puede confiar en ella y qué le falta.
A partir de ahí diseñamos una propuesta técnica con un objetivo medible. "Reducir el tiempo de clasificación de incidencias en un 40%" es un objetivo. "Mejorar la eficiencia" no lo es. Si no podemos definir una métrica clara, lo decimos antes de firmar nada.
El desarrollo se organiza en ciclos de dos semanas. Al final de cada ciclo, el cliente ve resultados parciales y puede redirigir prioridades. No hay entregas sorpresa al cabo de seis meses.
Usamos Python, bibliotecas de aprendizaje automático probadas en producción y despliegue en la nube del cliente cuando es posible. Si la empresa ya trabaja con Azure, AWS o Google Cloud, nos adaptamos a su entorno. No forzamos migraciones.